Aprendí a poder esperar el tren con paciencia.
A mirar las caras de los "esperantes" de buena manera.
A observar todo lo que distingo de los al rededores.
Y esa escalera. Verde. Unica. Que sale de un edificio plenamente común y olvidable resalta toda la ciudad.
Y me veo en ella, ok. Soy una escalera verde.
Donde el resto de la arquitectura se presenta gris y rutinaria esa escalera altera todos mis sentidos. Y la miro. Es el único color vivo dentro de mi vista. Y me pregunto: habrá escaleras asi en el mundo? habrá personas que siempre se distingan y se roben nuestra imaginacion con solo verlas? Yo quiero ser así.
Especial, anormal, imperfecta.
Me encanta no encajar en la sociedad, pero decirlo en voz baja. Por miedo, a que? Nunca lo pude saber.
Y mientras divago se enciende una luz en una ventana de estos gigantes monstruos de 10, 15, 700 pisos. Y me vuelve a llamar la atencion, porque no es una luz insulsa. Es una luz llena de espiritu, llena de color. Y se enciende otra mas arriba y sin darme cuenta ya estoy jugando nuevamente con ellas. Y las busco en los demas monstruos, y las encuentro y las pierdo de nuevo.
Se fue el tren. Me distraje, las luces no me dejaron ver que se fue. No me preocupo, me encanta estar ahi. Me encanta verlas, cada dia. Pero se vuelven a apagar y listo. Ya no me interesan.
Vuelve un tren.
Subo.
Diversidad insesante de gente con miles de pensamientos distintos. Yendo y viniendo. Y por qué disfruto esto? Por qué amo esta parte de mi rutina?
Bajo.
La oscuridad esta llegando al barrio, la cercania de la estacion no parece tan linda con la noche. No me asusta, me apasiona. Me envuelvo en los pasillos, camino las calles fascinada.
Y miro. Todo miro.
Y canto.
RESPIRO.
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